Harrington se complicó la vida más de la cuenta para ganar

EFE. El golfista irlandés Padraig Harrington se complicó la vida más de lo previsto para ganar el Turespaña Masters de la Comunidad de Madrid, que se disputó en el Club de Campo, al ver reducida su ventaja inicial de cuatro golpes a los dos finales con respecto al escocés Gary Orr, segundo clasificado.

Los españoles Miguel Angel Jiménez y Santiago Luna, que partían al comienzo de la última vuelta a cuatro golpes de Harrington, se convirtieron rápidamente en la amenaza fantasma. La presión pudo con ellos y perdieron todas sus opciones en los nueve primeros hoyos.

El inicio de partido para Jiménez y Santiago Luna, el otro aspirante, no pudo ser peor. Un mal golpe de salida desde el tee del hoyo 1 del andaluz le complicó las cosas desde el primer momento y le llevaron a anotarse su primer bogey de la jornada. Luna, contagiado por los errores de Jiménez siguió el mismo camino que su compatriota y contribuía a darle toda la tranquilidad del mundo a un seguro Harrington, que tras el primer hoyo de la última jornada ampliaba su ventaja a cinco golpes.

Tras el rápido hundimiento español, el único que parecía capaz de inquietar al líder era el sueco Per-Ulrik Johansson, que seguía a lo suyo, es decir, remontar cada día un poco más hasta acercarse a la primera plaza en un esprint fulgurante. Tras una nefasta primera jornada por encima del par del campo, Johansson encontró el tono y comenzó a practicar un juego sólido y brillante que le llevó del puesto 66 al final del primer día a luchar por el título al final del torneo.

Un birdie en el primer hoyo y un eagle en el cuarto ponían al jugador sueco afincado en Marbella a sólo dos golpes de Harrington, quien desde el hoyo 4 sacó a relucir la máquina de hacer churros que pedía Jiménez para ganar tras la tercera jornada. La churrera del irlandés le disparó a dieciocho golpes por debajo del par después de convertir tres birdies al final de los nueve primeros hoyos del día, lo que le permitía acariciar el título con las dos manos a falta de los nueve restantes.

Harrington parecía tener en su bolsa catorce varitas mágicas en lugar de palos, porque todos sus golpes, fuese cual fuese la distancia a la bandera, rozaban la perfección. Su inspiración era máxima y volaba sin freno hacia el título. El irlandés guardará un recuerdo imborrable de Madrid y del Club de Campo. Hace cuatro años, cuando no era más que un novato en el circuito europeo, sorprendió a propios y extraños al imponerse en el Abierto de España.

Cuatro años después, con un nombre forjado en el circuito, con dos triunfos y numerosas presencias entre los puestos de honor, Harrington podía sacarse la espina de un año agridulce, en el que combina triunfos como el de Sao Paulo y decepciones como la del Benson and Hedges, en el que fue descalificado cuando marchaba primero por no firmar su tarjeta, o el Masters Alemán, en el que se quedó con las ganas de luchar por el título por culpa de la lluvia, que obligó a suspender la última jornada cuando marchaba tercero.

Sin embargo, Harrington voló tan alto que estuvo a punto de quemar sus alas como Icaro. En el hoyo 13 cometió un doble bogey que le devolvió a la tierra y le dejaba momentáneamente a sólo dos golpes de Johansson, que vio de nuevo la luz desde ese momento.

El dublinés salvó el pellejo en el hoyo siguiente, cuando embocó un putt fundamental para birdie desde unos tres metros, mientras Johansson se dejaba en el 15 su gran oportunidad después de necesitar tres golpes desde dentro del green hasta completar el hoyo con bogey.

Al final, el escandinavo desperdició los regalos de Harrington, que terminó logrando la victoria con un margen de dos golpes y diecisiete bajo par, y perdió incluso la segunda plaza en favor del escocés Gary Orr, que realizó una gran última vuelta de 66 golpes.

Tras el hundimiento de Jiménez Luna, el mejor español en la clasificación final fue el malagueño Francisco Cea, que firmó en la cuarta jornada una tarjeta de 67 golpes, para terminar el torneo con doce bajo par.