En 1984, el British Open se jugó en St. Andrews, es decir, el torneo más importante del mundo en el escenario más legendario, en la cuna del golf. Severiano se impuso demostrando su concentración, dominio y capacidad de victoria. Es, sin duda, uno de los momentos claves de la historia del golf mundial. Su último putt, supuso un definitivo birdie que dio la vuelta al mundo, realmente marcó una época. Tanto es así, que esa imagen se ha convertido en el nuevo logo de Severiano y sus empresas.

Ninguna victoria en un torneo grande es sencilla. Grandiosa fue la última vuelta del Open Británico en 1988, precisamente en el mismo escenario que ya había vencido en 1979, Royal Lytham & St. Annes. Con 65 golpes, Seve se impuso claramente a sus rivales, todos grandísimos campeones. Sin duda, una de las mejores vueltas finales de un Open británico. Con ello Seve reiteraba su dominio en toda la década de los 80.

Curiosamente, la revista Golf World en los días previos a ese Open, publicaba un exhaustivo reportaje de cómo Seve había jugado los últimos 6 hoyos de Royal Lytham & St. Annes en 1979, comparando la "convencional route" con "the Seve way". Son golpes que han pasado a la historia. Definían a un jugador con un estilo propio, como por ejemplo, la manera de afontar el 16 por el camino más corto, saliendo con el drive en vez de con un conservador hierro, para tener que realizar un segundo golpe desde un aparcamiento, muy lejos de la distancia que conseguían el resto de jugadores, y alcanzar el green en tan buena posición, como para rematar con un importante putt y lograr un decisivo birdie.

Sin lugar a dudas, para Seve el British al igual que el Masters es algo especial. Lo mismo sucede con el World Match Play Championship donde ha ganado en cinco ocasiones.