El año 1976 fue testigo del avance definitivo. No tanto por ganar la Orden del Mérito con triunfos en el Open de Holanda o en el Trofeo Lancôme, remontando 4 golpes que le llevaba de ventaja Arnold Palmer a falta de 9 hoyos, o el triunfo en la Copa del Mundo por Equipos en California. Seve saltó a la palestra mundial cuando acabó segundo en el Open Británico disputado en Royal Birkdale, compartiendo honores con Jack Nicklaus y detrás de un intratable Johnny Miller. Lideró el torneo durante los tres primeros días y todo el mundo se asombró del chip que Seve hizo rodar con gran precisión entre dos bunkers, deslizándose hasta poco más de un metro de la bandera para conseguir el birdie en el último hoyo. Su forma de mirar y su valentía desde entonces congregan multitudes.

En 1977 encabezó de nuevo la Orden de Mérito con victorias tanto en Europa Continental como en las Islas Británicas, además de triunfos en la recta final del año en Japón -por dos veces-, Nueva Zelanda y Filipinas.

En 1978 empezó la temporada con triunfos en Kenia y EE.UU (Greater Greensboro Open), convirtiéndose en un auténtico deportista de prestigio mundial. La realidad fue que consiguió la victoria en seis torneos internacionales consecutivamente y además disputados en los cuatro continentes restantes al europeo. Una hazaña inalcanzable para todos y sobre todo porque con 20 años había ganado ya en los cinco continentes.