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Pero, si en la competición individual Seve ha marcado un estilo propio, en la Ryder Cup su presencia desde 1979 y sobre todo a partir de 1983, ha sido el revulsivo que cambió el discurrir de esta competición. Aquella edición fue la primera vez en muchos años que Europa plantaba cara a EE.UU. Todavía se recuerda el extraordinario golpe que Seve realizó con una madera 3, desde un bunker situado a casi 200 metros del green en su match contra Fuzzy Zoeller en el PGA National en Palm Beach. Sin lugar a dudas, el triunfo en 1985 fue muy emotivo, pero quizá lo más significativo fue la reválida del 87 en suelo americano. Sin duda, allí se confirmó un cambio radical en el Golf Mundial.
Los europeos demostraron que el golf era algo más que el Circuito Americano. Prueba de ello fue que después de este triunfo conseguido en Ohio, en los siguientes 7 Masters disputados, 6 chaquetas vinieron a Europa. Algo impensable anteriormente.
Estas victorias de Europa sobre EEUU hicieron que las posteriores ediciones de la Ryder Cup alcanzaran dimensiones verdaderamente espectaculares, por eso Severiano tuvo especial empeño en que esta competición se celebrara en España. Por fin, el sueño de Seve se hizo realidad y la Ryder Cup de 1997 se jugó en la Costa del Sol. El propio Ballesteros fue capitán del equipo europeo que venció merecidamente al conjunto estadounidense. Esa Ryder muchos la recuerdan como la Ryder de Seve, la victoria de un verdadero equipo ante las grandes individualidades americanas.
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